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sábado, 8 de agosto de 2009

salud laboral de los docentes‏

El 10 de mayo, en LT10 Digital (y en otros medios provinciales tambien), una nota sobre la salud laboral de los docentes se titula: Los trastornos mentales provocan la mayoría de las ausencias docentes en las aulas y dice que ``Durante 2008 el índice de maestros con licencias sobre los 790 mil docentes y no docentes de la provincia fue de un promedio del 15%, con picos en los meses de junio (18%) y de noviembre (18%). "La situación de salud de los docentes santafesinos es lamentable, difícil y compleja"´´.
La definición no dejó lugar a dudas. "La situación de salud de los docentes santafesinos es lamentable, difícil y compleja", señaló el director provincial de Bienestar Docente del Ministerio de Educación, Leonardo Panozzo. Las cifras lo ratifican. El índice de ausentismo entre los maestros durante el 2008 superó el 15 por ciento y durante el primer trimestre de este año estuvo en el 11,14 por ciento. El primer motivo de solicitud de licencia son los trastornos mentales y de comportamientos, seguidos por las enfermedades del sistema osteomuscular. El funcionario reconoció que "es alto el porcentaje de docentes enfermos", pero aclaró: "La idea no es bajar el ausentismo a cualquier costo, sino atacando las causas que provocan estas deterioradas condiciones de salud".


Esta fotografía de la salud docente se tomó a partir de la implementación, en julio de 2008, del nuevo sistema de solicitud de licencias —que funciona a través de una línea telefónica gratuita— que se propuso evitar las largas colas que se formaban en el área de Salud Laboral del Ministerio. Para Panozzo, la instalación de ese sistema "fue el primer paso, que tiene que ver con dignificar al docente cambiando el procedimiento y evitando las colas". No obstante, señaló que en el futuro permitirá "avanzar en políticas de prevención y definir buenas prácticas docentes".

A la hora de explicar "las causas de esta situación de salud", el funcionario hizo referencia "a las difíciles condiciones del medio ambiente de trabajo de los maestros" y a la "pérdida de sentido y de la especificidad de la práctica docente, que sin lugar a dudas, repercuten negativamente en la salud".

Ausentismo. Si bien reconoció que el ausentismo "es una de las preocupaciones", consideró que "está lejos la idea de bajar esos índices a cualquier costo y sin tener en cuenta la salud de los docentes". Es más, calificó como "altos" los porcentajes actuales y recordó que "por cada uno de esos maestros enfermos se necesita una suplencia, y eso representa una inversión".

Durante 2008 el índice de maestros con licencias sobre los 790 mil docentes y no docentes de la provincia —incluye titulares, interinos y reemplazantes de todos los niveles de escuelas oficiales y privadas que reciben subsidios— fue de un promedio del 15,17 por ciento, con picos en los meses de junio (18,47 por ciento) y de noviembre (18,66 por ciento). Mientras tanto, comparado el primer trimestre de 2008 con el mismo período de este año, la cifra varió del 9,5 al 11,14 por ciento. "Aunque las variaciones no son significativas, el número es alto", reconoció Panozzo.

Diagnóstico. Lo que más preocupa del diagnóstico es el impacto de las licencias vinculadas a la salud mental. El director de Bienestar Docente explicó que "una cosa son las licencias de corta duración, que no superan los diez días y están vinculadas a enfermedades estacionales, como los cuadros respiratorios en invierno. Pero otra son las crónicas, que es donde aparecen las vinculadas a trastornos mentales". Los datos del Ministerio de Educación sobre diciembre de 2008 indican que 45,32 por ciento del total de horas de ausentes de ese mes se produjeron por "trastornos mentales y del comportamiento". Esa cifra representa casi tres mil docentes en toda la provincia. Este ítem encabeza el ranking de enfermedades, seguido por afecciones del sistema osteomuscular (19,3 %), traumatismos (6%), tumores o neoplasias (5,5%), enfermedades del sistema respiratorio (4,94%), afecciones circulatorias (4,55%) y digestivas (2,36%), enfermedades del sistema nervioso (2,18%) y afecciones del oído (1,93%), mientras que los embarazos sólo representan el 1,56 por ciento de las horas ausentes (ver infografía).

Para Panozzo "es importante y preocupante el impacto en la salud mental de los docentes", y a la hora de marcar el perfil de quienes sufren estas afecciones, indicó que "se trata de maestros de más de 45 años y con cerca de 30 años de servicio". En ese sentido, indicó que "la lectura es clara: es un docente que comenzó a trabajar a los 25, tiene 50, le faltan 5 años para jubilarse, perdió el sentido de su trabajo, se comprometió con los problemas de la escuela y de la comunidad, y terminó explotando".

Abusos. Si bien no dejó de hacer hincapié en que "el gobierno tiene que hacerse cargo de esta situación, porque es una deuda que el Estado tiene con los docentes que se enfermaron", Panozzo reconoció que también existen "abusos". Sin embargo, recalcó que "hay que ver por qué esos docentes simulan y no quieren ir a trabajar". "El objetivo es que los docentes se curen, y para eso hay que atacar las causas: generar un clima de trabajo diferente y confianza entre las políticas del ministerio y los docentes, recuperar el sentido del trabajo, que la situación de aprendizaje de los chicos sea efectiva, con políticas de prevención de la salud de los docentes, tanto a corto como a largo plazo, y mejorando las condiciones de infraestructura, que son fundamentales", puntualizó el funcionario.



Enfermedades profesionales

Hay distintas afecciones que viven los docentes, y que lejos de caratularse como enfermedades profesionales, son engrosadas en el rubro de dolencias propias de la edad. Los considerandos para que una enfermedad sea considerada profesional son: “La enfermedad profesional es aquella que se origina y desarrolla en el ejercicio o profesión, producto de la acción reiterada y lenta de los elementos anormales del trabajo.” Existe una ley, la Nº 9688 que en su art. 22 explicita que la enfermedad debe ser considerada con un efecto causado por el tipo de tareas desempeñadas. Se define como enfermedad de trabajo a aquella que sea motivada por la ocupación de que se emplee el obrero o empleado. Es el estado patológico consecutivo a la acción reiterada y lenta de los elementos normales de trabajo.

En la docencia en general, las únicas afecciones a tomar en cuenta como enfermedades profesionales son las foniátricas, ya que uno de los órganos de mayor utilización son las cuerdas vocales, debido a que los docentes las fuerzan a diario por el uso que hacen de su voz. Esto conduce a afecciones agudas tales como congestiones, edemas y derrames, o a lesiones crónicas conocidas como nódulos, de consecuencias quirúrgicas y/o de largas rehabilitaciones. También lo es la hepatitis, pero solo para los docentes primarios

Según la Ley de Riesgos de Trabajo N° 24587, se considera

a) Accidente de trabajo: acontecimiento súbito y violento ocurrido en el lugar de trabajo o en el trayecto habitual de su domicilio al trabajo y del trabajo a su domicilio (“in itinere”)

b) Enfermedad profesional: Enfermedad producida por el trabajo y que está incluida en el listado de enfermedades profesionales de esta ley.

Para la actividad docente hay dos enfermedades profesionales: 1. Disfonía: maestros o profesores de educación básica, media o universitaria. 2. Hepatitis A: maestros de escuelas primarias



Pero existen otros muchos tipos de afecciones que no entran en el rubro de enfermedades profesionales y que nos afectan muchísmo a los docentes:

• Afecciones posturales, que comprometen la columna vertebral por lo general y pueden provocar además de luxaciones vertebrales y pinzamientos nerviosos, cefaleas, mareos y algias diversas y problemas en nervio ciático, con consiguiente disminución de actividad motora y dificultad de permanencia de pie.

• Varices, producto de la mala circulación vascular periférica debida a la cantidad de horas que el docente está de pie.

• Enfermedades psiquiátricas

· Y otras enfermedades que se relacionan solamente al simple hecho de ser humanos en situación de estrés, como son la hipertensión arterial o enfermedades cardiovasculares.

· Afecciones psicosomáticas: gastritis, úlcera gástrica, colon irritable, asma bronquial.

· Consumo indebido de fármacos, autoprescriptos, sustancias psicoactivas, tabaco y bebidas alcohólicas.



Las enfermedades profesionales docentes que figuran en el Listado Anexo de la Ley 24557, desde el año 1995, son dos: hepatitis y cuerdas vocales. Este Listado está cerrado, desde la CTA, CTERA, y otras organizaciones sindicales se exige permanentemente que este listado debe ser ACTUALIZADO. Esto incide en que las enfermedades profesionales sean invisibilizadas, se concentra la mirada en el “accidente”. Las estadísticas de la OIT muestran en nuestro país que un 70 por ciento de trabajadores que mueren ocurre debido a enfermedades profesionales. Las Aseguradoras de Riesgos de Trabajo emplean el 98,5 % de su presupuesto a los “accidentes” y sólo el 1,5% a las “enfermedades profesionales”.



Sin embargo, podemos decir que cada vez somos más los docentes afectados por enfermedades como la fatiga psíquica, el stress, la depresión y otras enfermedades. Entonces aquí va una pregunta: ¿acaso es normal que tengamos que padecerlas? ¿por qué?

Por un lado, situaciones que vivimos como trabajadores: bajos salarios, dobles turnos, cursos y/o grados superpoblados, flexibilización y precarización laboral, edificios en malas condiciones y/o sin las medidas de seguridad correspondientes, fragmentación horaria.

Por otro lado, cuestiones como pobreza, violencia familiar, abandono, negligencia, explotación y trabajo infantil, malnutrición, familias disgregadas, analfabetismo, drogas, prostitución, delincuencia son dramas que traen muchos de nuestros chicos que ingresan al sistema educativo, de los cuales, tratamos - dentro de nuestras posibilidades, de dar una respuesta-. Muchas veces es el docente quien detecta los síntomas de problemas de los pibes y solicita a los padres que inicien tratamiento. Pero la lentitud en el otorgamiento de turnos de los profesionales de la salud, horarios inadecuados para su atención, distancia e imposibilidad de llegar al hospital mas cercano, bajos salarios, desocupación o rechazo de ayuda de parte de los padres son causales de que los chicos no puedan encontrar una respuesta

Y es aquí donde nuestras fuerzas van decayendo, nos vemos imposibilitadas de brindar ayuda, y a veces hasta de dar clases, ya que es casi imposible tratar con 30 alumnos donde 10 o 12 tienen problemas; el aula se transforma en un enemigo nuestro en lugar de aliado, aunque existan muchas estrategias para sobrellevar esta situación.

La pregunta continúa siendo: debemos ocuparnos y "preocuparnos" de dichos problemas o solo dedicarnos a enseñar; ¿cómo hacer para darle la espalda a sus problemas y seguir adelante? Es obvio que con estas preocupaciones terminemos siendo nosotros también quienes pidamos turno del psiquiatra o con licencias.

Debería haber una articulación entre los Ministerio de Educación y Salud, y que la salud laboral no sea solamente un control de ausentismo, sino con políticas de prevención y seguimiento para evitar situaciones que se pueden superar.


"LISTA EDUCACION POPULAR"
DELEGACION ROSARIO

1 comentario:

mmesmo dijo...

Soy estudiante de Licenciatura en Seguridad y Salud Ocupacional (en la Universidad Nacional del Litoral) y quisiera desarrollar mi tesis creando un Plan de Capacitacion de Docentes para la prevencion de las enfermedades profesionales.
Son conocidas las enfermedades mas comunes (voz, estres, Hepatitis, musculoesqueleticas, etc) pero no consigo informacion estadistica para cimentar mi tesis.
Quisiera saber si usted cuenta con informacion estadistica confiable o bien forma de conseguirla.
Le agradeceria mucho su ayuda.
Saludos. Martin Esmores (Tco en HyS)